ANTONIO MADRID / I. C. CASTILLO / J. M. CENZANO
La dieta mediterránea es un modo de alimentación basado en las tradiciones gastronómicas de los países mediterráneos, que incluye a España, Italia, Grecia, Sur de Francia, Malta, Marruecos, etc. Esta dieta ha sido declarada “Patrimonio Inmaterial de la Humanidad” por su contribución a la mejora de la salud de los pueblos.
Las características de esta dieta son:
1.- Alto consumo de productos vegetales tales como frutas, verduras, legumbres y frutos secos.
2.- Consumo de pan y cereales, sobre todo derivados del trigo.
3.- Consumo de aceite de oliva en vez de grasas saturadas. En toda la ribera mediterránea, el olivo ha sido el árbol más cultivado.
4.- Consumo de pescado (sobre todo pescados azules como la sardina o la anchoa). El pescado azul contiene los ácidos grasos omega-3 que son muy beneficiosos para la salud humana.
5.- Consumo de vino en cantidades moderadas. Parece, aunque no está probado, que el consumo de vino tinto, de forma restrictiva, puede ayudar a proteger el corazón y a retrasar el envejecimiento.
6.- Actividad física. El agricultor de la cuenca mediterránea desde hace más de dos mil años hasta hace apenas cincuenta, debía desarrollar un gran trabajo físico para realizar todas las tareas agrícolas.
Se empezó a hablar de la dieta mediterránea en el año 1948 cuando un estudio de L.G. Allbaugh comparó la alimentación de Estados Unidos con la de algunos lugares del Mediterráneo (Grecia, Creta). Vio que en Estados Unidos, donde se consumían muchas grasas saturadas, la incidencia de problemas cardiovasculares era mucho mayor que en estas regiones del Mar Mediterráneo.
Desgraciadamente, en muchos países del Mediterráneo se está perdiendo la dieta tradicional, aumentando mucho el consumo de grasas saturadas (bollería industrial, carnes rojas, etc.) y disminuyendo a su vez el consumo de frutas, verduras, vino y aceite de oliva. Este libro contribuye e invita a conocer este tema en profundidad y de forma sencilla, concreta y amena.