La obra consta de 11 capítulos, de los cuales destacan el 3, en el que hemos señalado como actores del proceso penal al fiscal, al imputado y al órgano judicial; el acusador, quien persigue penalmente, el imputado, quien puede resistir la imputación y el tribunal, que tiene el poder de decidir el pleito; todos estos poderes se vinculan y condicionan unos a otros. En consecuencia, la presente obra nos muestra el verdadero proceso penal, ágil y dinámico, distinto del inquisitivo de corte colonial que por mucho tiempo ha dominado nuestra justicia penal, con el consiguiente retardo y perjuicio para los usuarios y el Estado.