El pájaro rompe el cascarón. El cascarón es el mundo. Quien quiera nacer, tiene que
destruir un mundo.
Emil Sinclair tiene diez años y ya sabe que el mundo está partido en dos. Está el mundo de la
luz (los padres, las reglas, la Navidad) y está el otro mundo, el de la oscuridad: el crimen, el
miedo, lo prohibido. Durante años intenta quedarse en el lado bueno.
Pero cuando aparece Max Demian, todo cambia. Un chico distinto a todos. Más tranquilo, más
seguro, con la mirada de quien sabe cosas que los demás todavía no se atreven a pensar
siquiera. Las preguntas de Demian ponen el mundo de Sinclair del revés.
Demian es la historia de un chico que crece y descubre que convertirse en uno mismo es el
trabajo más difícil que existe. Que hay que romper muchas cosas para llegar a ser quien eres.
Y que el bien y el mal no están tan separados como nos han enseñado: "Nuestro dios se llama
Abraxas, y es dios y diablo; abarca el mundo oscuro y el claro".
Hermann Hesse la escribió en 1919, recién acabada la Primera Guerra Mundial, y la firmó con
el nombre de su protagonista. El mundo entero creyó que era un autor desconocido. Más de
cien años después, la pregunta que nos hace sigue siendo difícil de responder: ¿estás
viviendo tu vida o la que te dijeron que vivieras?
La vida de cada hombre es un camino hacia sí mismo, el intento de un camino, el esbozo de
un sendero. Ningún hombre ha llegado a ser él mismo por completo; sin embargo, cada cual
aspira a llegar, los unos a ciegas, los otros con más luz, cada cual como puede.